miércoles, 29 de abril de 2015

No me digas nena

No me digas que soy bonita. No me interesa que te guste mi apariencia. Soy más que mi apariencia. Lo que vale de mí está adentro. Es complejo, rebuscado, confuso y en muchas ocasiones contradictorio.

La llama que enciende mis pasiones tiene sed. Sed de conversaciones intensas, pláticas interesantes, discusiones calurosas y cuestionamientos que me hagan pensar, ahondar más en los misterios de este mundo tan absurdo y esta vida tan valiosa y a la vez tan efímera.

No me invites una copa. Invítame a conocer mundos nuevos, a explorar nuevos horizontes. Invítame a descubrir de lo que somos capaces. Invítame a soñar. No me agarres la cintura. Toma mi mano. Apriétala. Hazme sentir viva. Recuérdame que las manos de los seres humanos son como piezas de un rompecabezas, que embonan, que están hechas apara sostenerse unidas.

No me beses con lujuria. Bésame con pasión, con respeto, con entrega. No olvides el sabor de mi boca. Recuerda que con esa lengua pronuncio las palabras para expresar lo que pienso y lo que siento. Que con esa boca defiendo al desvalido y grito a todo pulmón, para que el mundo escuche mi voz, junto con las voces de mis hermanos y mis hermanas, y sepa que queremos un mundo justo, un mundo compasivo, un mundo unido.

No tomes mi corazón como tu posesión. No es tuyo. Nunca lo será. Siéntete afortunado de que lo comparta contigo. Mi posesión más valiosa, mi vitalidad, está en tus manos. Cuídala, porque no te pertenece. No intentes conquistarme. Jamás seré propiedad tuya, ni de nadie más. Han habido muchos antes de ti y todos han intentado colonizarme. Déjame ser libre, mía, pero compartida.

Cuando llore, no me tengas lástima, no seas condescendiente. No me digas qué hacer, ni que todo estará mejor. Ya sé que todo pasa. No quieras pensar por mí, ni sentir por mí. Cuando llore, abrázame. Acaríciame. Recuérdame que no estoy sola. Que tú también lloras. Que está bien llorar.

Cuando me equivoque, no me humilles. Recuérdame que soy más que mis errores. Que no soy blanco o negro, que tengo en mí cientos de matices al igual que tú. No me digas que soy perfecta. No me subas a un pedestal porque me voy a caer. No me encierres en una jaula de oro. Veme por lo que soy. No lo que crees que soy o lo que quieres que sea.

Por último, ámame. Ámame como soy. Con mis miedos y mis pasiones. Con mi luz y mi oscuridad . Con mis días alegres y mis días de dolor, tristeza y amargura. Cree en mí. En mi capacidad de amarte. Siempre. Y nunca olvides que juntos seremos invencibles.

viernes, 14 de noviembre de 2014

Hablando de... FISHERMAN COTTAGE

Esta casa nace de la renovación de una pequeña cabaña de pescadores en Dinamarca, al norte de Copenague. En ella viven una periodista y escritora con su hijo y me ha encantado por cómo ha usado en los interiores la gama de colores tierra y neutros sin dejar de crear un ambiente cálido, ¿no os parece? ¡Que disfrutéis de vuestro fin de semana!
















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miércoles, 12 de noviembre de 2014

Hablando de... Tic Tac

Y me he hecho mayor en todos los sentidos, he madurado de varias formas, pero a la vez soy más joven que nunca. Madurar no significa envejecer, todo lo contrario. La última novela que he leído me ha hecho reflexionar. La historia quizá no es de las más cautivadoras, pero hay fragmentos del libro que me han hecho pensar.
“[...] tú estás viviendo ahora, justo ahora, una chispa de luz y de casualidad entre la nada. Un privilegio. [...] Por qué tanto derroche de vida con la gente. Con todas esas personas que ni siquiera saben que están vivos. Cuando yo podría hacer tan buen uso de todos esos años que otros malgastan.” (Bella y oscura, Rosa Montero)
Completamente de acuerdo con este fragmento. Si pudiese, me quedaría con el tiempo de la gente que está viva, pero que no lo sabe, que desaprovecha el privilegio de la vida y deja que los años pasen sin pena ni gloria. Yo sí que utilizaría esos años de vida y los exprimiría al máximo.
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Si lo miras con melancolía verás que el tiempo vuela, se escabulle por todas partes, sin que tú te des cuenta siquiera. Sí, amigos, el verano ha pasado. Podemos pensar en él y en lo que nos hizo vivir, pero hay que dejarlo atrás y no echar de menos constantemente las sensaciones que nos produjo.
Soy cambiante, desequilibrada. Hace tan solo unos días no me salía escribir, me tenía que forzar a hacerlo porque estaba desganada y ahora, como bien dije en su momento, me da la sensación de que escribir es lo único que me salvará de todo, del dolor y de la tristeza, de la pena y de la maldad. Escribir alivia. De todos modos, considero que cada vez lo hago de manera más desordenada. Tengo tantas ganas de plasmar todo lo que siento y lo que pienso y tengo tan mala memoria que me acuerdo de cosas en el momento que no tocaba y tengo que volver atrás, introducir ideas en lugares donde no encajan…
Ahora tengo ganas de comerme el mundo, ya estoy pensando en el próximo viaje que haré, en mi próxima vivencia en otro lugar, no tiene por qué ser en otro país (aunque es preferible). Una amiga me preguntó el otro día si el verano que viene tenía planes de viajar o nos podríamos ver en el pueblo. Mi respuesta fue instantánea: “Tengo planes de viajar.” Sinceramente, no sé lo que haré. Falta casi un año para el verano que viene, para qué pensar en ello. Quizá viajaré, pero quizá también nos veamos en el pueblo. Una cosa no excluye a la otra. A lo mejor estaré en Australia (es uno de los viajes que me gustaría hacer), Londres, en Estados Unidos, haciendo autostop hasta llegar a Pamplona o a Bilbao o en el Himalaya de voluntaria con el amor de mi vida.
Sí, estamos en invierno… Todos los blogs que leo hablan del inicio de las navidades y de la llegada del nuevo año, así como de la llegada de más rutina, de obligaciones y de madrugar. 
¡Qué más da! ¿Acaso la estación del año es la que rige nuestro nivel de diversión, de espontaneidad, de felicidad? ¿Nuestras ganas de viajar, vivir, conocer, aprender? Como ya he dicho, tengo ganas de comerme el mundo y estoy convencida de que nadie me va a parar. Voy a viajar y para hacerlo no tiene por qué ser verano. Porque, ¿qué es el tiempo? No es nada, son unas normas que nosotros, los seres humanos, hemos querido establecer. Somos tan cerrados de mente, nada se puede escapar a nuestra comprensión, todo debe seguir unas reglas. El tiempo es abstracto; no son segundos ni minutos, son momentos.
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lunes, 10 de noviembre de 2014

Hablando de... Amor de verano

No os hagáis los duros, todos los hemos tenido, todos los hemos padecido. Ahora pueden ser algo más o no ser nada. Te preguntarás que estarán haciendo ahora, cómo les va o, mucho mejor, los tendrás sentados a tu lado. Cuántos años han pasado o cuántos meses. Puede ser tu mejor amigo, tu novio, tu mujer, una extraña. Quiénes son ahora, ¿se acordarán de ti?
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No son el amor de tu vida. Por lo menos, no esos tres primeros meses en los que, a la bajada de temperaturas, el termómetro marca que la aventura llega a su fin. Sin embargo, nota importante, no pasa nada. Porque esa persona te ha hecho muy feliz, habéis compartido momentos imborrables y tenéis muchas anécdotas que contar a los amigos asique, por favor, cuando leas estas palabras sonríe un poco, navega entre tus recuerdos y agradece que por algún insólito deseo del destino, él o ella se tropezó en tu camino e hizo que las horas de calor fueran más llevaderas.
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Cuando lo conoces, la verdad que es extraordinario, suele ser inesperado, y haces todo lo posible por que salga bien si él o ella se lo merecen. Sabes que vuestro tiempo juntos es limitado, y no te importa. Porque eres optimista: hablaréis por whatsapp, quizás messenger en su momento, haréis skype, os enviaréis cartas o señales de humo, pero nada ni nadie podrá separaros. Sin embargo, y mientras haces la maletas si eres tú el que te vas, te lo continúas repitiendo una y otra vez.  Una parte de ti no acaba de creérselo y, cuando las deshaces en tu casa, te das con la realidad de bruces, y esas pequeñas dudas campan a sus anchas por tu conciencia. Crecen, se desarrollan, pero no mueren. Cuando quieres darte cuenta, la rutina diaria te ha absorbido por completo, y ya no escribes corazones en tu diario (lo habéis hecho).
Por regla general, los amores de verano viven muy lejos. No importa cuántos kilómetros haya, pero volver a veros con la misma frecuencia que antes es prácticamente imposible. Y si por algún extraño motivo lo fuera, algo sucedería para que eso no fuera posible: se iría de Erasmus, sus padres se mudarían de ciudad, se metería en alguna secta, o cualquier otro motivo que te desquicia, y maldices tu mala suerte. Pero es un amor de verano, y  no hay nada que hacer contra eso.
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Sin embargo, no todo son malas noticias. Os volveréis a ver, y estará de vuestra mano que volváis a repetir la misma historia, a disfrutarla o a sufrirla, porque también hay momentos malos. Algún día, si realmente lo queréis, el amor de verano se quitará la camiseta de tirantes y se pondrá un jersey de lana. Y aunque esta metáfora sea una bazofia, ya me entendéis, el que quiere puede. O tal vez el vuelva con novia y ella se haya hecho emo, o tal vez él no vuelva y a ella no le importe, pero todo eso dependerá de vosotros.
Por el momento, lo que os queda es tomarlo con humor, no cerrarse a otras personas pues los meses de espera son largos, las oportunidades se esfuman en nuestras manos y las cosas deben ser claras por ambas partes. Y con ser claras, no me refiero a las palabras, pues los hechos están muy infravalorados. Quédate con los buenos momentos, que probablemente no llegues nunca a olvidar, que te enseñaron tanto. Quédate con los paseos por la playa, las tardes en la piscina, los juegos en la plaza, las cañas en el bar o las risas en la cama. Porque los amores de verano te preparan para los de verdad, y ante eso sólo se puede estar agradecido.
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Y si, mientras leías esto has pensado en alguien, qué te cuesta un cómo estás, probablemente se pregunte lo mismo.


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viernes, 7 de noviembre de 2014

Hablando de... WALLS OF GLASS

Esta maravillosa casa en Suecia fue diseñada por sus inquilinos. Gracias al paisaje tan increíble que la rodea han sustituido las paredes por cristal allí donde ha sido posible, un lugar de ensueño para disfrutar de las vacaciones, ¿no os parece? ¡Feliz fin de semana! ,-)















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